Hace muchos Años sembré un rosal, para verlo crecer y florecer, pero nunca tuve nada a cambio. De tanto regar el rosal, crecieron junto a él muchos árboles, pero mi rosalito nada que florecía. Sembrar el rosal, me produjo una mata de limón, pero yo lo que quería era una rosa, así que continué regando y regando, cada vez que se moría el rosal, sembraba otro, hasta que una maravillosa mañana, tomo vida un capullo de rosa, el más hermoso del mundo y todos los vecinos me felicitaban.
pero el tiempo, que es cruel y despiadado, arranco de mi la alegría al dejar caer los pétalos de mi rosa. Luché y luché por evitar que muriera el rosal de mis sueños y al final, tuve una mata de Limón.
Ariel Ramírez
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